Lesiones medulares
Una lesión medular (LME) es un daño en la médula espinal como consecuencia de un traumatismo directo en la propia médula espinal o como consecuencia de un daño indirecto en los huesos, tejidos blandos y vasos que rodean la médula espinal. Según el Centro Estadístico Nacional de LME, cada año se producen aproximadamente 17.500 nuevas lesiones medulares traumáticas en EE.UU., de las cuales el 39,3% están causadas por accidentes de tráfico, seguidas de caídas, violencia y, a continuación, actividades deportivas/recreativas. El riesgo de mortalidad es mayor en el primer año tras la lesión que en los años siguientes.
Las lesiones medulares pueden provocar una pérdida de movilidad y sensibilidad. En la mayoría de las lesiones medulares, la médula espinal no está seccionada, pero esto no debe confundirse con una lesión de espalda, que puede producirse por pinzamiento de nervios o rotura de discos. Aunque una persona pueda romperse las vértebras, puede no haber lesión medular si la médula espinal en sí no está afectada. Actualmente, la edad media en el momento de la lesión es de 42 años, y los varones representan el 81% de los nuevos casos de LME.
Si has sufrido recientemente una lesión medular, puede parecer que todos los aspectos de tu vida se han visto afectados. Puedes sentir los efectos de tu lesión mental, emocional y socialmente. Cualquier persona que sufra un traumatismo importante en la cabeza o el cuello necesita una evaluación médica inmediata por la posibilidad de lesiones medulares.
Signos y síntomas de la LME
Las lesiones medulares de cualquier tipo pueden provocar uno o varios de los siguientes signos y síntomas:
- Pérdida de movimiento
- Pérdida o alteración de la sensibilidad, incluida la capacidad de sentir calor, frío y tacto.
- Pérdida de control de esfínteres
- Actividades reflejas o espasmos exagerados
- Cambios en la función sexual, la sensibilidad sexual y la fertilidad
- Dolor o una intensa sensación de escozor causados por daños en las fibras nerviosas de tu médula espinal.
- Dificultad para respirar, toser o eliminar secreciones de los pulmones
